A vueltas con Odyssey

Empiezo la semana con un poco de retraso y con un tema que tenía preparado para el fin de semana pero que no tuve tiempo de publicar… Así que antes de empezar con nuevas subastas y otros temas, voy a liquidar las últimas novedades acerca de Odyssey y el pecio de “Nuestra Señora de Las Mercedes”, además de comentar algunas reflexiones sobre el tema que, por cierto, al fin he visto también reflejadas en otros lugares.

Las novedades, en la realidad, no lo son tanto, porque suponen más de lo mismo: España ha aportado nuevas pruebas documentales que demuestran que se trata del pecio de “La Mercedes” y que dicho pecio fue un buque de guerra español que, por tanto, pertenece exclusivamente al patrimonio histórico español. Esto lo podemos leer en el diario El País. Por su parte, también he leído algo parecido en el diario ABC, donde además se incide en las dudas que se plantean a partir de las fotografías cedidas por Odyssey sobre el destino del resto de los objetos históricos y del propio pecio. En este mismo diario aparece otra noticia sobre la declaración de una investigadora española contratada por Odyssey, la cual afirma que desde un principio sabían qué es lo que buscaban: los restos del buque militar español “La Mercedes”. Os recomiendo que leáis todas los enlaces que os he dejado.

Pero más allá de estas últimas noticias, me gustaría incidir en este artículo que pude leer precisamente en el ABC hace casi un mes. En él se dice algo que hasta ahora no había leído en casi ningún medio de comunicación generalista: el problema no es sólo la disputa por la titularidad de las monedas, sino que también importan las responsabilidades éticas y penales por la destrucción del patrimonio histórico. El Estado Español sólo ha reclamado las dichosas monedas, pero todavía no ha dicho ni una sola palabra con respecto a todo lo demás, quizá porque ni siquiera sepan que hay muchas más cosas importantes ahí abajo y que probablemente ya no son recuperables, por ejemplo todos los datos arqueológicos removidos y destruidos. Las monedas se pueden estudiar y catalogar, incluso aunque luego se vendan a manos privadas, pero hay otras cosas que no. El Estado debería darse de cuenta de eso y reflexionar sobre ello.

Por su parte, Odyssey tiene su propia versión sobre todo esto, pero resulta difícilmente creíble. No sé, yo quiero creer que sería posible una colaboración interesada por ambas partes, no ya en este caso pero sí en el futuro. No obstante, la realidad es muy diferente. En el fondo ellos y el Estado son tal para cual, cada uno tiene sus propios intereses y les da totalmente igual el patrimonio histórico y cultural (bueno, no sólo a ellos, también a muchísima gente que ni sabe lo que es un pecio, ni un Real de a Ocho, ni…). Es lo que hay.

Ya para terminar cito otro artículo de ABC para ponernos un poco los dientes largos: una entrevista a un arqueólogo que nos cuenta su experiencia en la recuperación, bien hecha, de un pecio sueco. Nos queda tanto por hacer…

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