Remates de la Subasta de la tercera parte de la Colección Caballero de las Yndias (España) en Aureo & Calicó: Análisis
Termino hoy con el análisis de los resultados de la subasta de la tercera parte de la Colección Caballero de las Yndias, de la cual ya poco nos queda por decir. Ya adelantamos el sábado los mejores remates y comentábamos entonces que el resultado de la subasta fue finalmente brillante. Se vendieron todas las monedas excepto una y muchos de los remates superaron con creces no sólo su precio de salida sino también su valor estimado. Así pues, el monto final de la venta ha sido superior al de las dos subastas anteriores juntas, por encima de los seis millones de euros. Los nuevos propietarios, por su parte, han resultado ser de procedencia muy diversa, gran parte de ellos extranjeros, como el orgulloso ciudadano suizo propietario del Centén de 1609.
Lo primero que hay que comentar es el buen comienzo de la cita, con los dos Áureos romanos adjudicados por 23.000 y 20.000 euros, muy por encima de los 3.000 y 2.500 euros de su salida. Justo después llegó el apartado de monedas visigodas, que en su momento califiqué de espectacular y cuyo remate ha sido, personalmente, uno de los momentos más interesantes de toda la subasta. Las cifras finales no son tan llamativas como las de la grandes piezas de los titulares, pero el remate del conjunto ha sido sencillamente soberbio, lo que viene a demostrar que es uno de los períodos más buscados y rentables de toda la Numismática Española. Es difícil ir pieza por pieza, pero basta decir que más de un lote multiplicó por diez su precio final, como ya predijimos. Como muestra un botón: el remate más alto correspondió a un Triente de Lameco en conservación EBC- y con parte de brillo original, único ejemplar conocido, para el cual se fijó una salida de 4.000 euros y un precio estimado de 7.500 euros. Se remató por 60.000 euros. Es la de la imagen:
Del resto del período medieval destacan los excelentes remates de varias piezas como el Cuádruple Ducado de Ferrán II acuñado en Valencia, la serie de Ducados de Aragón del mismo monarca, el Morabetino leonés de Fernando II, la Dobla de 35 Maravedís sin marca de ceca de Enrique II o el Enrique de la Silla abulense de Enrique IV. Aunque los mejores remates del período vinieron de la mano de las pocas piezas de Navarra, entre ellas el Mancuso de Jaca o la serie navarra de tres piezas de Fernando I. El resto de piezas medievales, tanto de los territorios catalano-aragoneses como de los castellanos, obtuvieron buenos remates bastante por encima de sus precios de salida. Como imagen de este período me decanto por el precioso Doble Real de Fernando I de Navarra, adjudicado finalmente por 50.000 euros (con salida en 18.000 euros).
En cuanto a las monedas de la Monarquía Española, poco más se puede decir, así que lo más fácil será destacar de forma colectiva todo el período y de forma individual las piezas de los Reyes Católicos y todas las grandes piezas acuñadas en el Ingenio de Segovia. El período de los Reyes Católicos sigue siendo otro de los más cotizados, como se demostró no sólo con la venta de los grandes módulos sevillanos, sino también con muchas otras rarísimas piezas. No en vano, hasta ahora la pieza española más cara era un 20 Excelentes de Segovia, pieza similar a la única que no se ha vendido de la Colección Caballero: 60.000 euros eran demasiados para una pieza en tan pobre conservación. Y quizá una moneda de este reinado volverá a ser la más cara de España, habrá que estar pendientes de que ocurrirá con la colección de la HSA…
Y qué decir de las monedas de Segovia. Ya destacamos el remate de los Centenes y de algunas de las Onzas más importantes. Pero casi todas las demás piezas se vendieron igualmente bien, demostrando que la escasa producción de la ceca más especial de toda la Numismática Española es especialmente deseada por los grandes coleccionistas. Pero no sólo las de Segovia consiguieron buenas ventas, sino también las de otras cecas como Mallorca, Sevilla o Madrid. Y es que al igual que ocurriera con los demás períodos, los atractivos precios de salida, bastante ajustados a la baja, fueron un estímulo para que las pujas se sucedieran y los remates alcanzaran cifras llamativas, varios miles de euros para muchas de ellas. Un ejemplo es la pieza de la imagen: una rara Onza de Mallorca acuñada en 1689, pieza única, en conservación MBC+ y vendida finalmente por 140.000 euros (frente a una salida de 45.000 euros).
Por lo demás sólo nos quedaría destacar los buenos remates de las tres grandes monedas del Centenario. A este período también pertenecía la única pieza por la que pujé y que no me pude llevar… Espero que a vosotros os haya ido mejor… Y ya voy terminando con este resumen, sabiendo que queda mucho por contar. Por eso os recomiendo consultar todos los remates en la página web de Aureo & Calicó. Una vez más sólo nos queda repetir nuestra felicitación a la casa Aureo & Calicó y desear que no sea la última vez que veamos algo así. Los próximos días volveré con más subastas, que no todo se acaba aquí…
Un saludo y hasta pronto.
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Comentarios
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Javier. Ya se anuncia en alguna subasta fuera de España la venta de lotes pertenecientes a las primeras sesiones de Caballero de Yndias, a precios logicamente bastante por encima del de su adjudicación hace sólo unos meses ¿Quién sabe si ocurrirá lo mismo con el Centén o con otras piezas emblemáticas de esta última sesión?
El Centén… y tantas otras piezas…
Personalmente creo que hubiera sido especialmente positivo y significativo llevar el Centén al futuro Museo del Real Ingenio de Segovia, pero no ha podido ser, por las razones que todos conocemos.
En fin, esto es lo que hay…
Una subasta como ésta da para realizar muchos comentarios. Por un lado, el enorme éxito de la subasta en sí, al venderse todos los lotes menos uno. En éste sentido, creo que aunque evidentemente el hecho de que una moneda se adjudique por 800.000 euros llama la atención, en mi opinión lo realmente importante y lo que da una dimensión de lo que ha supuesto la colección Caballero de las Yndias, es el que prácticamente todos los lotes se hayan adjudicado y que la mayoría de ellos hayan sido por cifras que doblaban, triplicaban o más el precio de salida.
Si hablamos de monedas concretas, la referencia a los dos centenes es ineludible y coincido con los comentarios que realizáis acerca de triste ausencia de algunos organismos oficiales (creo haber leído, que tan sólo el gobierno de Navarra pujó por algunas piezas). Las ocasiones hay que saber verlas y luego aprovecharlas, y aquí o no se han visto (cosa que me resulta difícil de imaginar) o no se han querido aprovechar. En cualquier caso, la oportunidad de conseguir algunas piezas emblemáticas ha pasado para estos organismos ya veremos, numismáticamente hablando, cuando vuelve ha cruzarse ésta posibilidad.
En lo referente a la repercusión mediática, en ésta ocasión hubo algo más de información sobre este acontecimiento. Aunque, como bien dices Rafael, con ciertas inexactitudes. De todas formas considero insuficientes las referencias a la subasta, y aquí nosotros también deberíamos de entonar el mea culpa ya que salvo en esta entrada, en las otras que realizaste sobre la tercera parte de Caballero de las Yndias, tan sólo hubo un comentario si no recuerdo mal.
Finalmente decir, que el acto estuvo muy bien organizado, en mi opinión a la altura que la subasta se merecía, las dos sesiones fueron un poquito maratonianas (sobre todo la primera), aunque para los que nos gusta la numismática esto era lo de menos. Era lo normal por el volumen y calidad de piezas a subastar, se entiende perfectamente ahora el hecho de que la subasta se dividiera en dos días. Creo que es de justicia felicitar a AUREO & Calicó en todos los sentidos por este evento.
Por mi parte estoy muy satisfecho de haber acudido a una subasta que considero histórica y que recordaremos durante mucho tiempo.
Bueno, me dejáis de piedra con lo de que no ha acudido el estado a la subasta; se ve que si no van los chicos del patrimonio con el derecho de tanteo a chafar las pujas de los particulares, no interesa. Vamos, que si no es en mala lid, ni se les ocurre acudir a las subastas; en fin. Me sabe especialmente mal por las piezas únicas visigodas, que es muy posible que en algunos casos no volvamos a ver en mucho tiempo o nunca más.
De la subasta, en general, y a la espera del catalogo final de la colección y los detalles que den en él, destacaría como principal detalle los grados de conservación de las piezas, todo un ejemplo a seguir en nuestras adquisiciones. Teniendo en cuenta la selección de piezas, con muchas grandes rarezas, es algo digno de admirar.
Y bueno, nada, a esperar que me envíen la pieza que gané; durísima esta subasta para pillar algo, de las 11 piezas por las que pujé entre las tres subastas, al final solo me he podido llevar una; eso sí, muy contento, buen precio y moneda magnífica.
Y como bien comentas Rafael, a ver a donde llega los 50 excelentes de los RRCC de la HSA. Por cierto, a cuenta de esta colección, lástima de verdad que se disperse; por las referencias que tengo de ella es una colección de ensueño, imposible de juntar hoy en día; una auténtica lástima que la HSA esté en el estado que está ahora, con su mandamás dedicado a hacer caja; ¿peligrará también su biblioteca?




Absolutamente imperdonable que el estado dejara ir el 100 Escudos de Felipe III…hay dinero para mil tonterias pero no para recuperar la pieza mas enigmatica de nuestra rica historia numismatica…