Remates de la subasta de Martí Hervera - Soler & Llach julio 2010
Ya estamos en agosto y comienza la recta final antes de las vacaciones. Hoy vamos a comentar la penúltima de las subastas que se celebraron en España durante esta primera parte de año, concretamente la subasta de Martí Hervera en colaboración con Soler & Llach, celebrada el pasado día 6 de julio, sobre la cual hablamos brevemente aquí mismo. Decíamos entonces que sería una subasta bastante completa y con buenos lotes, aunque no llegara al nivel de las mejores sesiones de esta sala. Ahora nos toca ver si los resultados han estado a la altura. Y lo cierto es que los resultados han sido buenos, al menos en lo que se refiere a lotes adjudicados, casi el 85 por ciento de los 1.500 que salían a pujas en la sesión en sala. Una cifra realmente buena. En cuanto a los remates obtenidos, hay diversidad de resultados, como vamos a ver a continuación.
Empezamos con el apartado especial dedicado al Reino de Valencia, donde se han registrado buenos remates. Casi todas las piezas se han vendido subiendo alguna puja sobre el precio de salida. Entre ellas no estaba una de las dos Cuádruples Coronas de Felipe II, la más rara y valiosa, pero sí la otra, también bastante rara, rematada finalmente por los 5.500 euros de su salida. Otros remates interesantes fueron los del 1/2 Escudo de Carlos II, año 1688, vendido por 3.500 euros (también su precio de salida) y el Escudo del mismo monarca, año 1693, que subió desde los 1.900 euros hasta rematarse por 2.400 euros. Y para finalizar, también se debe destacar un buen remate de una pieza de plata, en este caso un raro Ral de Sogorb de Ferrán II, acuñada ya en tiempos de Carlos I, cuyo precio final fue de 2.600 euros, más del doble de su salida.
En cuanto a la Antigüedad, pues podemos decir que hubo de todo. Funcionaron bastante mejor las escasas piezas griegas, donde un Octodracma de Ptolomeo II se remató por 6.000 euros. En el caso de Roma, las piezas más modestas se vendieron sin problemas, pero resultó más complicado adjudicar algunas de las más valiosas, salvo en el caso de algunos Aureos. Varios Sestercios interesantes no tuvieron comprador, mientras que el Aureo de Septimio Severo y Julia Domna, el más raro y caro de todos, no aparece en ningún listado, por lo que no estoy seguro de si finalmente salió a pujas, aunque en todo caso no se vendió. Entre los que tuvieron mejor fortuna, el Aureo de Antonia acuñado en conmemoración de Claudio, que subió desde los 4.500 euros de su salida hasta rematarse por 6.200 euros.
Si seguimos avanzando, vemos también buenos remates en el período medieval, con muchas piezas vendidas. Entre las pocas que no se vendieron está el Ral d’Or mallorquín de Pere III, que ya destacamos en su momento, pero el resto de piezas interesantes del período sí que encontraron comprador, como es el caso del Croat de Enrique IV, acuñado en Barcelona, rematado finalmente por 3.550 euros. Otros Croats de la misma ceca también mejoraron con creces sus precios de salida. En el caso de Castilla y León, destaca una Dobla de 35 Maravedís de Pedro I acuñada en Sevilla, en una magnífica conservación EBC+, finalmente rematada por 3.050 euros.
La Monarquía Española estaba ampliamente representada y otra vez hubo resultados dispares. No se remataron ni el Excelente de Granada ni el de Sevilla, las dos piezas más destacadas de los Reyes Católicos. Tampoco se vendieron los Duros de Carlos II acuñados en Potosí, ni un rarísimo Escudo del mismo monarca acuñado en Barcelona en 1674. En esta primera parte del período sólo los lotes más corrientes, muchos de ellos por debajo de los cien euros, se vendieron sin problemas. Llegado el período borbónico seguimos viendo piezas sin venderse, como la rarísima Onza de Felipe V que salía a pujas por 10.000 euros y que se quedó sin comprador, a pesar de que preveíamos un buen remate (no he estado muy fino con las piezas que he destacado para el período, casi todas han quedado desiertas). Entre las buenas piezas que sí se han vendido destaca, por ejemplo, una Onza de Fernando VI acuñada en Santiago en 1751, procedente del Tesoro del Río de la Plata, rematada por 3.200 euros (más abajo os dejo su imagen, con un espectacular anverso). O varias Onzas de Carlos III, entre ellas una acuñada en México en 1761 y que subió desde los 3.500 euros de su salida hasta rematarse por 5.300 euros. Otra Onza que mencioné en el avance y que no se vendió fue la acuñada en Guatemala a nombre de Fernando VII. Más adelante también destaca un 320 Reales de José Napoleón acuñado en Madrid en 1810, rematado en 5.400 euros.
Ya cerca del final del catálogo, el Centenario de la Peseta nos dejó buenos remates, como el de los 10 Centavos de Peso de Manila del año 1880, que finalmente duplicaron el precio de salida para rematarse en 8.500 euros. Otra buena pieza que se me pasó en su momento eran los 20 Céntimos del Gobierno Provisional de 1869, en conservación EBC, finalmente rematados por 8.200 euros. Y a partir de aquí poco más podemos comentar, acaso algún buen remate en el apartado de monedas extranjeras, como un Peso chileno de 1825, que subió desde 500 euros hasta ser rematado en 2.850 euros.
Y poco más puedo decir, entre otras cosas porque se me acaba el tiempo. El listado de remates completo y los lotes todavía disponibles se pueden consultar en la página web de Soler & Llach, aunque en agosto ya están de vacaciones. La conclusión vuelve a ser más de lo mismo, se vende mucho, el mercado está activo, las oportunidades no se dejan escapar, las piezas más caras son más difíciles de colocar y las piezas raras con precios razonables siempre tienen un comprador. Eso es lo que hay. Por mi parte me voy ya despidiendo, que todavía tengo dos entradas que publicar antes del jueves, así que saludos y hasta pronto.
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