Resumen de subastas: I Semestre de 2008
Inicio con esta entrada lo que pretendo sea una serie estable en el tiempo, con un análisis y resumen de lo que han dado de sí las subastas numismáticas de las principales salas españolas (las que suelo comentar) durante cada una de las dos temporadas en que se divide cada año. La división cronológica por semestres es un poco artificial, pero es la más representativa. Efectivamente el año se suele dividir en dos partes principales, separadas por la temporada estival y con especial incidencia entre los meses de marzo y junio por un lado y los de noviembre y diciembre por el otro. Sólo Aureo & Calicó se sale de la norma, porque salvo en agosto celebra subastas durante todo el año…
Durante esta primera parte del año las principales salas de subastas españolas han programado hasta un total de trece sesiones: dos de Pliego (abril y julio), dos de Jesús Vico (marzo y junio), dos de Martí & Hervera (abril y julio), una de José A. Herrero (mayo) y seis de Aureo & Calicó (enero, marzo, dos en abril, mayo y julio, algunas de ellas con varios catálogos). Sólo faltó entre las grandes Cayón, que se reserva para su subasta anual de diciembre en el Ritz, aunque sí que organizó una gran subasta de billetes españoles.
El número de lotes que han salido a subasta ha sido bastante elevado, ya que gran parte de estas subastas contaba con un catálago bastante amplio. Como no podía ser de otra manera, se han ofrecido monedas de todas las épocas, de todas las regiones y de todas las calidades posibles. Entre las más abundantes, las de época romana, piezas de oro y plata de la Monarquía Española (especialmente de los Borbones) y también las monedas del Centenario de la Peseta. En este sentido las preferencias de los coleccionistas siguen la tendencia iniciada hace ya unos años.
En cuanto a los resultados, el análisis de los mismos nos permite descubrir varios detalles de interés. En primer lugar destaca la solidez del mercado numismático, las buenas y abundantes ventas que se han realizado y la fuerza de algunos tipos de monedas. Y en segundo lugar empiezan a notarse algunos efectos de la crisis, o al menos eso parece, aunque también es verdad que si tenemos en cuenta el clima económico actual los resultados de las subastas han sido realmente buenos.
Me llaman especialmente la atención algunos resultados en concreto. Lo primero a destacar es, una vez más, la imparable carrera de las monedas visigodas, que se han convertido en un éxito seguro subasta tras subasta, logrando casi el cien por cien de adjudicaciones y batiendo precios récord en los casos de las monedas más raras. Otras monedas que siguen teniendo buena aceptación son las ibéricas, las monedas griegas y romanas acuñadas en la Península Ibérica, los denarios romanos o determinadas piezas de oro y plata, especialmente las de plata, de épocas de la Monarquía Española y el Centenario.
Por el lado contrario, empiezan a quedarse sin pujas algunas monedas antiguas, de la Monarquía o del Centenario de la Peseta, que en otros momentos hubieran sido adquiridas probablemente por un precio superior al de salida, como es el caso de varios Áureos romanos, algunas Onzas o muchos duros de plata. Quizá hay un exceso de oferta que una demanda algo contraída por la situación económica no puede absorber del todo. No obstante, no deja de ser un problema residual que no ha empañado una temporada llena de éxitos. Además, este hecho también tiene su parte positiva, pues ha permitido que muchas personas, entre las que me incluyo, hayan podido conseguir buenas monedas a precios atractivos, algo que se podría extender si la situación sigue así.
Finalmente, entre las subastas realizadas, destacan las organizadas por Jesús Vico en junio o por Martí Hervera en julio, pero sobre todo destaca especialmente por encima de todas la subasta de la Colección Laureano Figuerola de monedas del Centenario de la Peseta organizada por Aureo & Calicó en el mes de abril, una subasta memorable con resultados extraordinarios. Entre los remates más sonados de la temporada, los que vimos en estas mismas subastas: 16.000 euros por un Cincuentín de 1620 y 27.500 euros por 4 Escudos de la ceca de Segovia del año 1611 (en la de Martí Hervera); 28.000 euros por un Decadracma de Evainetos, 24.000 por un Tremissis de Rodas y 43.000 por un Denario de Galba (en la de Jesús Vico); y por encima de todos los 77.000 euros de las 25 pesetas de Alfonso XII del año 1881 del tipo sin barba y los 92.000 de las 100 pesetas de Amadeo I (en la subasta de la Colección Laureano Figuerola de Aureo & Calicó).
Esperemos que en la parte final de este año sigamos viendo subastas tan buenas, catálogos tan completos, precios tan interesantes y remantes tan espectaculares como los que se han visto durante esta primera parte del año.
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