¿Una colección en peligro?

A lo largo de esta semana he estado leyendo unas preocupantes noticias acerca de una de las más importantes colecciones numismáticas del mundo, la cual por otra parte era totalmente desconocida para mí. Un amplio resumen de la noticia lo podemos leer en el diario Estrella Digital.

Dicha colección, formada por más de 38.000 piezas, pertence a la Hispanic Society of America (a partir de ahora HSA), la cual la cedió a la American Numismatic Society (a partir de ahora ANS) para su estudio y catalogación hace ya sesenta años. Dado que la ANS no cumplió lo acordado, la HSA solicitó la devolución de la colección, a lo cual se negaron los actuales custodios de la misma. En este sentido una sentencia de la Corte Suprema de Nueva York exige la devolución de la colección en un plazo de dos a tres meses.

Y en medio de este enfrentamiento es cuando ha salido el rumor de que la HSA tenía la intención de vender dicha colección, sin importarle que se pudiera fraccionar o perder. Obviamente el rumor lo difundió la ANS para defender su postura. Ante este rumor la Real Academia de la Historia llegó a escribir una carta alertando a los Ministros de Cultura y Exteriores del peligro que corría dicha colección, de la cual el académico y experto arqueólogo y numismático Martín Almagro ha llegado a afirmar que es “la única colección valiosa de moneda que queda en el mundo”, como se recoge en el diario La Razón.

 Finalmente el director de la HSA ha desmentido esta noticia y ha comentado que, en el excepcional caso de que la colección se tuviera que vender, se haría con destino a un museo o institución que mantuviera la colección unida.

Suponemos por tanto que el mal trago ya ha pasado y que la colección no se va a romper, pero yo no me quedo más tranquilo, por una razón fundamentalmente. Y es que no me deja de asombrar que la que se supone es la “la única colección valiosa de moneda que queda en el mundo” sea tan desconocida no sólo para el público en general (eso por descontado) sino también para personas más metidas en materia como pueda ser yo. Quizá el fallo es sólo mío, pero tanto en la página web de la HSA como en la de la ANS no aparece una sola referencia a dicha colección, por no decir que no existe publicación alguna sobre la misma, lógico teniendo en cuenta que todavía no ha sido estudiada por quien debería haberlo hecho desde hace ya sesenta años. Y no sé de qué sirve que exista una colección tan maravillosa si nadie la puede estudiar, conocer o disfrutar: eso es tan grave como que se trocee. Y si Martín Almagro decía que partirla era como “trocear el Louvre”, yo digo que mantenerla oculta y desconocida es como cerrar el susodicho museo y dejar ocultas sus obras de arte. Eso sí, unidas.

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